sábado, 1 de marzo de 2014

Gareth Bale en su mejor momento

Bale esprinta y resopla. Escucha el runrún de la grada porque el Madrid se ha ido perdiendo el derbi al descanso. Mira a Modric, amigo y cicerone en el vestuario, que también aprieta el calentamiento. Ancelotti ya les ha dicho a ambos que salen de inicio en el segundo tiempo para intentar arreglar el estropicio que les están haciendo los chicos de Simeone.

El derbi pinta mal. Va a ser la puesta de largo de Bale en el Bernabéu después de que el psoas le dejara fuera de combate en el calentamiento del partido contra el Getafe y le provocara un estreno interruptus. El galés, sin ritmo, fuera de forma y con menos de tres semanas en la capital, no sabía dónde se estaba metiendo.

Filipe Luis le enseña bien pronto que en la Liga se reparte con el mismo esmero que en la Premier. Bale se desinfla y se ahoga en el naufragio general de un Madrid a la deriva.Hoy aquel derbi es un mal sueño en el recuerdo de Bale, que pasó después su particular calvario de lesiones musculares, pero que llega al Calderón en su mejor momento físico desde que fichó por el Madrid.

En los últimos cinco partidos, el crack galés ha sido titular y sólo ha descansado 11 minutos en el trámite final del encuentro de Champions contra el Schalke.

Números de estrella, sus números, a pesar de no haber disputado ni la mitad de los minutos, enseñan la puntita del iceberg Bale. 14 goles oficiales (10 en Liga y 4 en Champions) y otras tantas asistencias son solo las estadísticas de un jugador llamado a marcar una época de blanco.

En los dos últimos partidos el ciclón Bale se ha desatado. Al Elche le marcó uno de los goles de la Liga con un misil que iba a más de 100 kilómetros por hora y en Gelsenkirchen arrasó a la defensa alemana con dos golazos extraordinarios y una asistencia. Ahora, amenaza al Calderón.

Marca.com

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